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James Transmission Service

Dallas- El talento heredado de su padre, quien fuera ingeniero en los tiempos antes de la Segunda Guerra Mundial-, y la enorme responsabilidad de tener en sus manos las vidas y seguridad de 47 personas a bordo de un avión del 61 Troop Carrier Squadron durante la guerra de Corea, fueron las bases que orientaron a Rómulo “Pete” Vásquez a dedicarse a reparar transmisiones automotrices, lo cual hace desde hace 20 años en James Transmissions, un taller ubicado en el barrio de Pleasant Grove, al sureste de Dallas.

Con 48 años de experiencia en transmisiones, Pete Vásquez, señala que ha conocido prácticamente todo tipo de transmisiones, tanto de vehículos nacionales como importados, y en su diaria labor ha atestiguado la evolución de esta parte fundamental del tren motriz de los vehículos, una de las más complicadas de reparar, pero que para Pete sólo significa un reto más.

Con la ayuda de su asistente, David L. Nabors, Pete realiza la reconstrucción de las transmisiones de diferentes tipos que le llevan sus clientes, ofreciéndoles la garantía de que el trabajo que él hace es un trabajo bien hecho porque “si no se va a hacer bien no tiene caso que se haga”.

Para asegurarse que la reparación salga lo mejor posible, Pete dice que es necesario reemplazar los empaques y sellos completamente por otros nuevos, y que en cada trabajo se reemplaza la turbina de la transmisión con una renovada para que el funcionamiento sea más óptimo.

Pete dice que en su negocio él da una garantía de 6 meses a un año dependiendo del tipo de reparación que se le haya realizado al vehículo y que los trabajos están listos de uno a dos días en la mayoría de los casos, salvo en aquellas ocasiones en que las piezas para reparación no estén disponibles, lo que ocurre más comúnmente con los vehículos extranjeros y más con los alemanes.

Trabajando en el local de James Transmissions desde 1985, el cual es suyo desde 1988, Pete comenta que cuando él da un presupuesto mantiene ese costo, sin que importe si resulta mayor, pues a él le gusta cobrar lo justo.

Pero, insiste, el trabajo se hace bien, porque es una filosofía que adquirió en esa etapa de su vida en que realizó su servicio militar y, estando en Indochina con el 61 Troop Carrier Squad-ron, era responsable del funcionamiento mecánico del avión 122, que cargaba en cada misión a 44 paracaidistas, un ingeniero y el mecánico, todos los cuales dependían de que el avión funcionara óptimamente.

También recuerda que su otra pasión, la guitarra, le hizo pasar ese tiempo de una mejor manera, y para eso cuenta con la muestra, las guitarras que le acompañaron por sus viajes y las que trajo de ellos y que ahora, en algunas ocasiones, le gusta interpretar mientras platica con clientes o amigos que le visitan en el 7616 de Military Park-way, en Pleasant Grove.

Para más información sobre James Transmissions consulte el anuncio del taller en la página 27 de esta edición.

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