La historia del festejo de la herencia hispana

Dallas- Aunque los hispanos reconocen que el festejo de la herencia hispana es un tema que va más allá de estatutos y discursos, y donde lo fundamental es enseñar a aquellos a su alrededor a preservar los valores culturales originarios en todos los países de América Latina y la Península Ibérica, es importante saber, aunque sea un poco, la historia detrás de dicho festejo.

En el año 1968, a través de la ley pública número 90-498, el Congreso de Estados Unidos aprobó esta glorificación del sabor hispano -y de la influencia del mismo en el ámbito de la política, de la economía y de lo social- como un festejo de una semana. Algún tiempo después, veinte años para ser más exactos, el presidente Ronald Reagan expandió la celebración por un período de treinta días (cambiando la palabra week por month en la proclama original) con el fin de que las fechas seleccionadas coincidieran con festejos similares a los realizados en países como México, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y Chile.

Hoy día, el mes de la herencia hispana es una celebración autorizada por la ley pública número 100-402, la cual declara que el presidente de Estados Unidos debe emitir, año tras año, una alocución designando a los días entre el quince de septiembre y el quince de octubre como mes de la herencia hispana. Debido a esto, y al entusiasmo que se produce en todos los vecindarios hispanos alrededor del país, en estos días se rinde tributo (mediante ceremonias, talleres, festivales y manifestaciones públicas) a los logros, contribuciones y tradiciones que poseen los millones y millones de hispanoamericanos que se encuentran en Estados Unidos.

La decisión tomada por Reagan en el año 1988 no podía ser más acertada: la comunidad hispana en Estados Unidos ha crecido más del cincuenta por ciento en los últimos diez años, y se espera que siga modificando los rasgos culturales del país en las décadas restantes del siglo XXI. Inclusive, si nos ponemos a ver las figuras que oculta el mes de la herencia hispana encontramos que:

* Los hispanos constituyen el catorce o quince por ciento de la población total en Estados Unidos, es decir, más de treinta y seis millones de habitantes. Se dice que este grupo alcanzará los cincuenta y tres millones de personas para el año 2020 y los ochenta millones para el año 2040.

* La mayoría de los hispanos que se encuentran en Estados Unidos provienen de México (casi un setenta por ciento del total de la población hispana) y de Puerto Rico (casi un diez por ciento). De acuerdo a las estadísticas del portal electrónico www.hispanicheritageawards.com, el poder adquisitivo de este grupo sobrepasa los 561 billones de dólares por año, lo que los convierte en un elemento fundamental de la economía estadounidense. Los ingresos por familia han incrementado de catorce mil dólares anuales en el año 1980, a veintinueve mil dólares en el año 1996 y actualmente están alrededor de los treinta y cuatro mil dólares, lo que constituye un incremento del ciento treinta y dos por ciento.

* Un setenta y dos por ciento de los hispanos que se encuentran en Estados Unidos están empleados, ya sea a medio tiempo o a tiempo completo.

Entonces, ¿cómo se puede poner en duda dicha celebración? Se podría decir que es imposible hacerlo, mucho menos si se toma en cuenta que para el año 2050 se predice que los hispanos van a componer la cuarta parte de la población total de Estados Unidos. Cualquier persona que tenga duda sobre esto sólo debe mirar a su alrededor para notar el efecto de la ola hispana: avisos publicitarios en español, diarios y revistas hispanas en cada esquina, deportistas hispanos en las jugadas más asombrosas del día, una canción de salsa o de reggaeton escuchándose en la radio de un automóvil, etcétera. Por todo esto, y otras razones que aquí no alcanzamos a mencionar, tener cada año un período designado como el mes de la herencia hispana es simplemente fundamental.

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