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El pueblo de Lídice sigue vivo en Praga y México

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Praga- La escultura “Los niños de Lídice” se alza en el prado verde de suaves colinas. De lejos parece un grupo de niños que están reunidos mirando hacia un punto fijo, pero al acercarse impacta el miedo y el desconcierto que reflejan sus rostros. Están mirando a quienes los ejecutarán.            FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- La escultura “Los niños de Lídice” se alza en el prado verde de suaves colinas. De lejos parece un grupo de niños que están reunidos mirando hacia un punto fijo, pero al acercarse impacta el miedo y el desconcierto que reflejan sus rostros. Están mirando a quienes los ejecutarán. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Tiempo después de su destrucción total los sobrevivientes y otros ciudadanos checoslovacos reedificaron Lídice a 300 metros del lugar original.  FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Tiempo después de su destrucción total los sobrevivientes y otros ciudadanos checoslovacos reedificaron Lídice a 300 metros del lugar original. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Donde estaba Lídice, a una hora de Praga, ahora se levanta un memorial y un museo en una amplia superficie de terreno donde crece el pasto bien cuidado, hay esculturas y un cementerio en homenaje de los habitantes de ese pueblo que fueron masacrados.             FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Donde estaba Lídice, a una hora de Praga, ahora se levanta un memorial y un museo en una amplia superficie de terreno donde crece el pasto bien cuidado, hay esculturas y un cementerio en homenaje de los habitantes de ese pueblo que fueron masacrados. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Sólo siete de los 98 niños de Lídice sobrevivieron porque fueron escogidos por los nazis como “germanizables”. Todas las mujeres fueron enviadas al campo de concentración nazi de Ravensbrück, donde muchas de ellas murieron.       FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Sólo siete de los 98 niños de Lídice sobrevivieron porque fueron escogidos por los nazis como “germanizables”. Todas las mujeres fueron enviadas al campo de concentración nazi de Ravensbrück, donde muchas de ellas murieron. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Una de las niñas de Lídice que sobrevivieron, Marie Supikova y que acaba de cumplir 83 años, contó que no tenía idea por qué había sido escogida como “germanizable” ya que no era rubia ni tenía ojos azules.           FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Una de las niñas de Lídice que sobrevivieron, Marie Supikova y que acaba de cumplir 83 años, contó que no tenía idea por qué había sido escogida como “germanizable” ya que no era rubia ni tenía ojos azules. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Lídice fue bombardeado el 10 de junio de 1942 y todos los hombres mayores de 15 años fueron ejecutados ahí mismo.             FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

Praga- Lídice fue bombardeado el 10 de junio de 1942 y todos los hombres mayores de 15 años fueron ejecutados ahí mismo. FOTO: NOTIMEX/Olga Borobio

raga- Los nazis que ocuparon Checoeslovaquia en 1938 juraron borrar del mapa al pueblo checoeslovaco de Lídice, y en venganza lo arrasaron hasta que no quedó piedra sobre piedra, sin embargo sigue vivo, incluso en México.
Donde estaba Lídice, a una hora de Praga (la capital de la República Checa), ahora se levanta un memorial y un museo en una amplia superficie de terreno donde crece el pasto bien cuidado, hay esculturas y un cementerio en homenaje de los habitantes de ese pueblo que fueron masacrados.
La escultura mas imponente es la de “Los niños de Lídice”. Se alza en el prado verde de suaves colinas. De lejos parece un grupo de niños que están reunidos mirando hacia un punto fijo, pero al acercarse impacta el miedo y el desconcierto que reflejan sus rostros. Están mirando a quienes los ejecutarán.
Sólo siete de los 98 niños de Lídice sobrevivieron porque fueron escogidos por los nazis como “germanizables”. Todas las mujeres fueron enviadas al campo de concentración nazi de Ravensbrück, donde muchas de ellas murieron.
Las mujeres embarazadas pudieron dar a luz y fueron despojadas de sus hijos. También sobrevivieron los niños de menos de dos años para darlos en adopción.
Una de las niñas de Lídice que sobrevivieron, Marie Supikova y que acaba de cumplir 83 años, contó que no tenía idea por qué había sido escogida como “germanizable” ya que no era rubia ni tenía ojos azules.
Marie narró que fue entregada a un matrimonio; él era alemán y ella polaca. Los tres pudieron establecer una relación feliz.
En su calidad de sobreviviente de Lídice, Marie fue llamada a declarar como testigo en los Juicios de Nurenberg, que se llevaron a cabo para juzgar a los nazis después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra.
Cuando regresó a Lídice se encontró con el horror que sobrevivientes y sus parientes experimentaron pues al término de la guerra no había nada en la superficie.
Tiempo después, los sobrevivientes y otros ciudadanos checoslovacos reedificaron Lídice a 300 metros del lugar original. En México, ese nombre está presente en San Jerónimo-Lídice, en la delegación Magdalena Contreras de la Ciudad de México, donde también hay una plaza con un mural que conmemora la tragedia.
Está situado en las calles de Magnolia y Avenida San Jerónimo, y el mural es obra del muralista mexicano Mariano Otero, quien lo elaboró en 2002 en el 60 aniversario de la tragedia de Lídice. Además hay un coro de niños de San Jerónimo que cantan en checo y español.
La sociedad de amistad entre San Jerónimo Lídice, el gobierno Checo y los sobrevivientes de Lídice la encabeza Edna Roig, quien habló con Notimex en Praga.
Roig viaja cada año por sus propios medios a Lídice, en la República Checa, para reunirse con los sobrevivientes y con los directivos del memorial para llevar a cabo proyectos con el fin de mantener vivo el recuerdo de Lídice en México.
En el artículo “Mamá adoptiva de Lídice en México“, publicado por un periódico checo, Roig está con habitantes de esa población.
Lídice fue bombardeado el 10 de junio de 1942 y todos los hombres mayores de 15 años fueron ejecutados ahí mismo, los niños murieron encerrados en un camión cuyas puertas y ventanas habían sido selladas, e inflíltraron monóxido de carbono.
La destrucción masiva de Lídice fue ordenada por Adolfo Hitler y esos hechos comenzaron el miércoles 27 de mayo de 1942, cuando el alto funcionario nazi, Reinhard Heyndrich, se dirigía en Praga con su chofer al palacio de gobierno, donde tenía sus oficinas.
Miembros del gobierno checoslovaco en el exilio se habían emboscado en una curva de las calles de Praga por la que tenía que pasar el auto de Heyndrich. Cuando el auto apareció a la vista le dispararon y le lanzaron una granada. Una semana después murió a consecuencia de las heridas.
Heyndrich era el Administrador (gobernante) de los Protectorados de Bohemia y Moravia (suelo checo) y jefe de la Oficina Central de la Seguridad del Imperio nazi.
Había sido designado en 1941 como el ejecutor de la así llamada “Solución Final de la Cuestión Judía”, en otras palabras, del genocidio. Fue uno de los principales organizadores del Holocausto y uno de los altos oficiales preferidos por Hitler.
La orden de acabar completamente fue dada por el propio Hitler porque se dijo que los autores del atentado eran de Lídice, lo que nunca se comprobó.
Al saberse ese suceso, diversos países decidieron que Lídice no sería olvidado, y se le dio ese nombre a pueblos, plazas, calles distritos urbanos para mantener viva la memoria de esa tragedia.
En México, se designó por esa razón a San Jerónimo, en la Delegación Magdalena Contreras del Distrito Federal, como San Jerónimo Lídice, en Brasil una pequeña ciudad en las inmediaciones de Río de Janeiro fue bautizada con ese nombre y en el estado de Illinois en Estados Unidos un pueblo recibió también ese nombre.
Lo mismo se hizo en Gran Bretaña, en Lima, en Caracas, en Cuba y en Israel. En el estado alemán de Bremen se creó un centro conmemorativo y de encuentro de jóvenes alemanes con otros de diversas nacionalidades.

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