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El Pinacate, Sonora, sede de pruebas del proyecto Apolo

Hermosillo- El estado de Sonora formó parte de la carrera espacial hace más de cuatro décadas, cuando astronautas del programa Apolo entrenaron en la reserva de la biosfera El Pinacate, en la década de los 70.
El territorio sonorense es de los pocos de México que tiene ecosistemas de los más diversos y relacionados con las costas, la selva, bosques, las montañas y especialmente el desierto, pero inigualable es el terreno similar a la Luna que se encuentra en la reserva de la biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
Sobre esta región, el científico de Arizona, Richard C. Brusca, hizo una interesante reseña, al comentar el libro “Tierra de volcanes negros y arena blanca”, escrito por los doctores Larry G. Marshall y Clark Blake.
“¡Cómo me hubiera gustado haber tenido este libro hace muchos años, cuando empecé a explorar la magnífica región costera misteriosa entre la frontera con Arizona y Puerto Peñasco!”, dice.
“Como señalan los autores, El Pinacate, para muchos, es el corazón y el alma del desierto de Sonora. Naturalistas familiarizados con la frontera saben que El Pinacate es la materia de leyendas”, agrega.
“Desde las caminatas de la sal a la costa por parte de los Tohono O’Odham; a las famosas y coloridas exploraciones de los científicos Hornaday y Sykes, Ives, Lumholtz, y Julian Hayden
“Hasta llegar a las sesiones de entrenamiento de los astronautas del Apolo. El Pinacate ha sido un lugar que atrae tanto por su dureza, su promesa y los misterios ocultos”, menciona.
Brusca, como enamorado del desierto de Sonora, ha tenido tiempo de estudiarlo, en especial al Pinacate, como director Ejecutivo Emérito del Museo del Desierto de Arizona-Sonora (y actualmente investigador asociado). También es un científico de investigación en la Universidad de Arizona y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) de Sonora.
Sobre las prácticas de astronautas en el proyecto Apolo, la educadora ambiental del Centro de Visitantes Schuk Toak (Montaña Sagrada en lengua tohono o’odham), Karen Salguero, señala que “los astronautas hicieron los entrenamientos en el cráter El Trébol y fue del Apolo 14”.
La instructora adscrita a la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp) indicó que en dicha zona se encuentra una piedra grabada al parecer con una punta de metal, pudo haber sido un cuchillo, la cual dice NASA y una frase relativa a que el sitio es el más parecido en la Tierra al suelo lunar.
El Centro de Visitantes se localiza sobre el más extenso y reciente flujo de lava de El Pinacate; además, es el único sitio desde donde se aprecia la majestuosidad de las dunas, la elevada cima del Volcán de Santa Clara y las escarpadas laderas de roca granítica de la Sierra Blanca.
Dicho punto de referencia al llegar a dicha zona, fue construido con una inversión conjunta de 35 millones de pesos, del gobierno federal a través de la Conanp y la Secretaría de Turismo federal, además del gobierno de Sonora, para atención a los turistas.
Entre el 13 y 18 de febrero de 1970 en El Pinacate les fueron tomadas fotografías a los astronautas de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos, Edgar Mitchell y Alan B. Shephard, cuando realizaron pruebas.
De acuerdo con registros históricos sobre la nave Apolo 14, a principios de 1971 ellos dos alunizaron en el primer aterrizaje de una tripulación sobre una región montañosa, en Fra Mauro, además de realizar actividades extravehiculares sobre la superficie, mientras el piloto Stuart Roosa se mantuvo en órbita lunar.
También la Comisión de Asuntos Históricos de San Luis Río Colorado, encabezada por Hermes Flores Navarro, afirma que desde 1967 estuvo en el lugar, Neil Armstrong, quien el 21 de julio de 1969 se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna.
Sin embargo, los historiadores de la zona noroeste del territorio sonorense no pudieron documentar oficialmente el hecho, pues recuerdan que soldados mexicanos les impidieron el acceso al sitio.
Por varias causas, al igual que la Luna, el cráter El Trébol es de difícil acceso, porque desde el Centro Schuk Toak son seis horas de camino por una vereda desértica, explicó la educadora ambiental.
Además de que en sí en 1993 se vedó el acceso por encontrarse en la zona restringida, tras decretarse la reserva ecológica, y ahora sólo se pueden realizar visitas con fines científicos y mediante un permiso especial, subrayó.
Salguero manifestó que las piedras y materiales de basalto localizadas en esa región, son las que permiten ese parecido con la topografía del satélite natural de la Tierra.
De acuerdo con la página en Internet de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, es un lugar mágico de belleza desolada, criaturas inusuales, plantas únicas y características geológicas notables.
Es el campo activo de dunas más grande de Norteamérica y caracterizado por los inusuales montículos de arena en forma de estrella. Además, en el área se encuentra un espectacular escudo de 400 conos volcánicos, donde existen flujos de lava, y los impresionantes cráteres gigantes tipo Maar.
Entre esos cráteres de mayor tamaño, además de El Trébol, ya mencionado, también existen en dicha zona los volcanes El Elegante, Cerro Colorado y los llamados MacDougal y el de la Luna, indicó la Reserva.
Quizá por ese ambiente mágico, en sus tradiciones la tribu Tohono O’odham (más conocida por la acepción errónea hacia sus miembros como pápagos) consideran a esta tierra como sagrada.
La vocación del desierto sonorense se confirma, pues personal del Departamento de Investigación y Estudios de Tecnología de la NASA desde 1987 realiza prueba robots en el desierto de Arizona, que es parte del Desierto de Sonora.
Las pruebas con dichos vehículos son para determinar si podrían ser útiles en futuras misiones humanas de exploración en el espacio, indicaron ingenieros de la agencia.

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